Las actividades de la vida diaria

Las actividades de la vida diaria son todas aquellas actividades que una persona lleva a cabo diariamente desde que se levanta hasta que se acuesta, incluyendo la de levantarse y la de acostarse. Son tareas cotidianas como:

– El cuidado personal (alimentarse, vestirse, bañarse, mantener la higiene al defecar, orinar, etc.), que abarcan las AVD básicas. Podemos decir que estas actividades son esenciales para la vida, responden a instintos más básicos, requieren un nivel de organización menor y son más sencillas.

– El cuidado del hogar (cocinar, organizar la casa, comprar, lavar, etc.) y otras tareas (controlar la medicación, manejar el dinero, salir a excursiones, trabajar, etc.), denominadas AVD instrumentales. Podemos distinguir las AVD instrumentales porque requieren un grado de organización mayor y porque varían según el entorno en el que nos movamos. Así, por ejemplo, no se manejan igual los transportes públicos en una ciudad que en un medio rural e, incluso, el manejo del dinero es distinto en ambos entornos. Podemos decir, entonces, que estas actividades son necesarias para la vida en comunidad.

Realizar el mayor número de actividades posible es muy importante, pues llevando a cabo tareas tan sencillas como limpiar el polvo o comer, al mismo tiempo estamos reforzando, manteniendo o estimulando otros aspectos muy importantes sin darnos cuenta:

– Trabajamos las capacidades sensoriales, perceptivas cognitivas y motrices.

– Estimulamos las actividades productivas, con las que conseguimos resultados objetivables.

– Nos enfrentamos a las propias actividades que realizamos.

– Fomentamos las actividades domésticas.

– Conectamos con el entorno.

– Potenciamos las relaciones con los demás y con uno mismo.

– Trabajamos los reflejos.

– Coordinamos los movimientos amplios y precisos.

– Ejercitamos la percepción sensorial a través de los sentidos.

– Estamos orientados en tiempo, espacio y persona.

– Fomentamos la memoria, atención, concentración, juicio, organización y resolución de problemas.

Con todo lo anterior se mantiene el nivel de independencia general para llevar a cabo las actividades de la vida diaria.

Cuantas más actividades realicemos, más seguiremos siendo nosotros mismos.

Todo ello, lo trabajamos en cada sesión de terapia ocupacional, con una terapia individualizada y adaptada totalmente a la persona. Seremos más independientes , cuantas más actividades logremos realizar nosotros mismos. Ésta es la mejor manera de combatir el envejecimiento patológico, como casos de Alzheimer, Parkinson u otras enfermedades propias de edad avanzada.

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